viernes, 21 de enero de 2011

Hace ya mas de un año...

Mi querida albondiguita, han pasado tantas cosas, tanto tiempo y no las he podido escribir con detalle cada momento como te prometí, han pasado tantos meses y solo sé que has llenado cada rincón de nuestras vidas y más. Hemos disfrutado y lo seguimos haciendo de tus sonrisas, de tus ganas de vivir, de tu impetu al hacer las cosas, al intentar caminar y correr cuando aún no puedes hacerlo. Seguimos atónitos tu evolución la cual por supuesto, nos llena de orgullo y sólo basta un instante... un sólo gesto tuyo para saber que eres lo mas grande que nos ha pasado en la vida. Sabes pequeñina? hay una poesía que aunque no lleve tu nombre me recuerda mucho a ti, así que espero que te guste, que la disfrutes y que la aprendas con amor:
Margarita, está linda la mar,y el viento
Ileva esencia sutil de azahar; yo siento
en el alma una alondra cantar, tu acento.
Margarita, te voy a contar un cuento.

Éste era un rey que tenía un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día y un rebaño de elefantes,
un kiosco de malaquita, un gran manto de tisú
y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita como tú.

Una tarde la princesa vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla decorar un prendedor,
con un verso y una perla, una pluma y una flor.

Las princesas primorosas se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba, por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: "¿Qué te has hecho? Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho, que encendido se te ve?"
La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad:
"Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad".

Y el rey clama: "¿No te he dicho que el azul no hay que tocar?
iQué locura! iQué capricho! El Señor se va a enojar".
Y dice ella: "No hubo intento; yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento fui a la estrella y la corté".

Y el papá dice enojado: "Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver".
La princesa se entristece por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: "En mis campiñas esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí".
Viste el rey ropas brillantes y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.

La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.
Margarita, está linda la mar y el viento
Ileva esencia sutil de azahar: tu aliento.
 

Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar un cuento.
Rubén Darío.